20091201

ENSAYO: Pactos diabólicos: una mirada más allá desde la música.

Los genios musicales ¿pactos satánicos o leyendas absurdas?


"Ninguna disciplina puede ser perfecta sin la música; sin ella nada existe. Se afirma que el mundo mismo fue compuesto de acuerdo a una cierta armonía de sonidos y que el mismo cielo gira bajo la modulación de la armonía" ("Etimologías", Iii, 17.1).


En la antigüedad la maldad era uno de los tantos sinónimos de inteligencia, al menos en lo que a la música se refiere. De Compositores e interpretes la historia musical da cuenta de ello. Mozart, Tartini, Paganini, Wagner, y más recientemente b. b. King y Peter Gabriel. Sin duda la complejidad de sus asombrosas composiciones une a todos estos personajes. De todos aquellos grupos metaleros o roqueros tales como Marilyn Manson, korn, Ossy Osborn y sepultura no queda más que decir que la mercadotecnia los ha acercado al culto de Belcebú más como estrategias publicitarias y exceso de psicotrópicos que vínculos verdaderamente malignos. No debemos confundir faramalla y extravagancia en el escenario con ingenio compositor. si bien paganini, usaba ya ciertos símbolos en el escenario que denotaban un aparente maridaje con Satán esto era propiciado más como burla a la racionalidad europea que como un verdadero pacto diabólico.

Varios artículos ya dan cuenta de intérpretes y compositores que aparentemente le han vendido su alma a algún ente relacionado con el inframundo para obtener a cambio habilidades o revelaciones que les permitan incrementar sus capacidades pero en la mayoría de los casos éstas no son mas que falsas interpretaciones ocasionadas por el contexto, en el caso de la música sacra relacionada con la cultura judeocristiana, O debido a pretensiones de aquellos que aparentemente ignoran la superioridad técnica alcanzada por los supuestamente poseídos. No nos engañemos, detrás de todo esto no queda más que la justificación de las aburridas y tediosas composiciones actuales que al no poder establecer algún contacto creativo con el supuesto mundo de las tinieblas se transforman en melodías monótonas.

El asumir, tal y como se ha venido haciendo, que la genialidad musical tiene una estrecha relación con entes perversos sería desdeñar el esfuerzo así como ignorar los avances alcanzados en la música por todos aquellos involucrados en novelas fantásticas. Que si Mozart y la francmasonería, que si Warner y sus mensajes secretos que llevaron a Hitler a cometer los más horrendos crímenes del siglo pasado, que si Niccolo paganini y sus 24 caprichos dictados a la luz de la luna por un emisario de la oscuridad, que si escuchas de manera inversa la música de JuanGa invocarás al mal, que si luzbel le dictó en sueños a Tartini la sonata para violín “el trino del diablo”, que si la Trevi era una mensajera de Lucifer, que si los violines de Giuseppe guarneri del jesú encerraban al diablo mismo… así son las historias formuladas por un occidente tan racional, tan intelectual, tan avanzado, tan absurdo.

Efectivamente, a lo largo de la historia del siglo XX ha existido la maldad dentro del pentagrama pero no debemos olvidar que ésta ha sido propiciada más por seres humanos, Hitler, Stanley y Lenin, que por demonios. El progreso en ciencias como el psicoanálisis, la psiquiatría y la neurología nos dan la razón. La música, dice Ralph Adolphs y Gardner, permite al ejecutante y/o compositor ejercitar ciertas partes del cerebro que de otra manera no se utilizarían. Esto provoca un mayor flujo de sustancias naturales y por tanto mayor actividad en el individuo. En algunos casos extremos es tanta la excitación neuronal que se puede llegar a experimentar ataques parecidos a los epilépticos e incluso llegar al desmayo. Una vez expuesto esto podemos darnos cuenta por qué grandes mentes, desde inventores, escritores, compositores y asesinos, han estado asociadas con alguna actividad musical, y del porqué durante siglos el pensamiento religioso incineró en las hogueras del medioevo parte del progreso a costa de todos esos cerebros brillantes teóricamente posesos por Bafomet.

Justificar la creación de los 24 caprichos, Tristán e Isolda, el anillo de los nibelungos, Orfeo, el cuento del soldado, la sinfonía #12, 32, 22 y 24 como productos de pactos diabólicos sería desdeñar el estudio incansable de mentes brillantes comprometidas con una actividad tan elevada como la música. Ni pactos malignos ni influencia divina hay detrás de algo que es mucho más delicado y complicado, y no por que lo veamos desde una visión ateísta pues tomarlo así correspondería más a una interpretación occidental del hecho. Analicemos: en culturas orientales tan alejadas de las dicotomías y polaridades la música tiene un significado distinto. en el budismo (Yeombul, Hwacheong y beompae), por ejemplo; el genio musical corresponde al adelanto espiritual, mas como el resultado de un trabajo constante que como pactos con entes; en el sufismo (Zolnun y Ibn Faredh), la música ayuda a lograr niveles superiores de concentración los cuales permiten establecer el puente entre cuerpo y alma; para el hinduismo (Sangita-ratnakara) la relación entre expresión espiritual y el sonido es indisoluble pues es la conjunción entre el aliento y el fuego. Detrás de todo esto intérprete y compositor trabajan bajo la premisa del crecimiento mental. Por eso la música del medio y lejano oriente continúa moviéndose, en evolución constante. Incluso para los griegos, bajo la visión pitagórica, la armonía que viene del universo, la "armonía divina", penetra en la música, y purifica, calma, ennoblece y produce la reconciliación entre alma y cuerpo.

Pero En nuestro occidente diabólico y estático, tan lejano ya de sus orígenes griegos, Hace ya más de un siglo el filósofo alemán Nietzsche profetizaba:

Lo que cuento es la historia de los dos próximos siglos. Describe lo que sucederá, lo que no podrá suceder de otra manera: la llegada del nihilismo. Esta historia ya puede ser contada ahora, porque la necesidad misma esta en su acción. Este futuro habla ya en cien signos; este destino se anuncia por doquier; para esta música del porvenir ya están aguzadas todas las orejas (Nietzsche;2001 :31).

Y con justa razón. Si todo progreso en la música lo hemos interpretado desde un punto peyorativo no nos queda más que apelar a la repetición para no ser juzgados. La nueva cultura del remake, del cover, del plagio nos da la razón.

Si para regresar a la prosperidad musical olvidada desde el siglo XX y dejar de lado el regué ton, el pop, el Pink punk, el pop y todos esos géneros de acordes sencillos, que sólo intentan de mala manera recordar una etapa melancólica que muchos de nosotros ni siquiera vivimos, el occidente tiene que acudir a supuestos pactos diabólicos ¡qué así sea!

Todos Aquellos que después de leer esto aún insisten en el tema aquí les dejo algunas recomendaciones dónde seguramente podrán encontrar algún demonio: Antonin Dvorák (1841 1904) "Cert a Kaca" ("Catalina y el diablo"; El checo Bedrich Smetana (1824 1884) con "Certova tena" ("El muro del diablo; Hoffmann con "Die Elixiere de Teufels" ("Los elixires del diablo"; el alemán Giacomo Meyerbeer (1791 1864), , "Robert le diable" ("Roberto el diablo") y Victor Massè y su "La fiancèe du diable" ("La novia del diablo".

Miguel Alejandro (predicador moral)

20090827

CUENTO: Aurelio


―…a los más chicos se les dice corderos… ya los grandes son los borregos…
―Ah…

Yo estoy ahora mismo junto a Aurelio, a su derecha, viendo cómo harnea el frijol. El frijol se debe harnear con mucha calma, con gran cuidado, con una paciencia de veras tierna; el pan molido es para que brille y se vea más limpio, no hay que dejarle ni una sola piedra, ni una ramita, nada de polvo, y es que quien puede no se lleva el frijol sucio, a nadie le gusta escogerlo allá en su casa, bajo el silencio de la tarde, por eso nosotros tenemos que harnearlo. Aurelio se acaba de quedar callado después de contestarme lo último que le pregunté. Yo sigo sus movimientos veloces, sus brazos entre morenos y amarillos, sus manos nervudas, fuertes. También yo guardo silencio. A mis manos no les faltan venas, pero tienen menos que las suyas; yo no puedo harnear tan rápido como Aurelio ni tan bien, sus brazos están más correosos que los míos, limpian mejor el frijol y el alpiste, escogen la lenteja más rápidamente.

Hay una sonrisita en la cara de Aurelio, y es porque a él le gusta que yo le pregunte por las cosas de su pueblo. Él viene desde Puebla a trabajar hasta acá, a la Ciudad de México. Siempre me dice el nombre de su pueblo y siempre se me olvida. Sólo me acuerdo de que de allí se puede ver bien cerca el Pico de Orizaba. Aurelio, en su pueblo, antes de venirse, cuidaba borregos y horneaba pan. Los borregos eran de su familia; el pan de un panadero que era su patrón. Yo también sé más o menos cómo se hornea el pan, mi abuela tenía su propia panadería. Pero el pan que él hacía, de seguro, es más rico: el horno de allá, me ha dicho, es todo de piedra y se calienta con leña verde que hay que ir a cortar todos los días desde muy temprano, en lo alto del cerro. Acá no hay que cortar nada, el horno se calienta solo, basta con encenderlo y ya está. Por eso los brazos de Aurelio están todos llenos de cicatrices, de marcas que deja el machete, de quemaduras secas que deja el horno, porque el pan de allá sabe más rico.

Aurelio ya terminó de limpiar el bayo, seguro se va a seguir con el flor de mayo o con el vaquita. Ya casi acabamos. Son las siete de la noche. Hoy es domingo, nos toca paga. Ahora mismo yo descanso, a mí me tocó limpiar el frijol ayer. Conozco bien esta mirada de Aurelio, la pone cada que quiere que le pregunte otra cosa. Espera impaciente. Pero yo no le pregunto nada. Hace rato me estaba platicando de los borregos, de cómo los cuidaba. Dice que él ha matado algunos y que también les ha cortado el rabo a otros. Desde muy chico lo ponían a hacer esas cosas. Yo no le podría cortar la cola a un borrego recién nacido, y menos podría matar uno aunque ya estuviera grande; pero él sí puede, y hasta se los come si hace falta, no le importa nada que alguna vez lo anduvieran lamiendo. Yo no podría. Aunque en eso estoy de acuerdo con Aurelio, las cosas no están como para desperdiciarse, al menos nosotros no estamos como para desperdiciarlas. Platicamos poco, cada que los patrones se distraen porque no les gusta que platiquemos; lo que sí les gusta, lo que hasta los hace sonreír, lo que los pone contentos, es que trabajemos todo el día, calladitos, nada más recogiendo lo que se cae y despachando bien, ni un gramo más ni un gramo menos, “como debe que ser”. Hay que pesar bien las cosas. Y más si son de los patrones. Al fin y al cabo para eso nos pagan. Por algo son nuestros patrones.

Ahora mismo me están hablando a mí, me han de ir a mandar de seguro a hacer alguna cosa, ya descansé mucho. A Aurelio se le cambia la cara luego luego, como que se va a poner algo serio si no es que hasta enojado, quién sabe si porque ya me quitaron de junto a él o porque ya no le pregunté nada más aparte de lo de los borregos, quién sabe. La verdad es que esa cara es la misma que puso cuando me platicó que en su pueblo cerró la panadería y que en su casa se acabaron los borregos. A lo mejor y se va poner algo triste. Yo me pondría.

A veces me pregunto si acá en la ciudad hay alguien más a quien le guste escuchar a Aurelio. Si hay alguien más. Alguien que sí se acuerde del nombre de su pueblo.

20090824

GUIÓN: Diálogos para dos enamorados

Diálogo para dos enamorados I

Ext. Escuela - día

- Buscar sin esperar nada a cambio, o en su defecto, encontrar sin buscar demasiado.


Diálogo para dos enamorados II

Int. Habitación de Mauricio - Mediodía

- Pero yo no quiero lo que tu quieres.

- Tú debes querer lo que yo quiero, porque yo quise lo que tú quisiste.

- Bueno... ¿qué hago?

- Primero sácate la pelusa del ombligo.


Diálogo para dos enamorados III

Int. Fonda "Doña Lucía" - Tarde


- El silencioso que ejercita su vocación, ejercita el silencio...

- ¡Anda calláte! Mejor quítate las moronas del mogote.


Diálogo para dos enamorados IV

Int. Catina "El mojón ahumado" - Noche


- Mi memoria de ti, es como una botella lanzada al mar.

- Que tierno y eso cómo ha de ser...

- Pues nada hay que mantener el misterio.

- Pues yo veo posibilidades perdidas.









A kariina.

20090808

ENSAYO: Cultura y Globalización (II de II)

Hasta este punto hemos tratado las repercusiones culturales de la globalización como algo ajeno a nuestra vida, sin embargo, vale la pena hacer una reflexión en torno a cómo percibimos este fenómeno quienes ya somos parte de él.

Como ya se ha dicho, la globalización es producto de los procesos históricos que van de los siglos XVI al XIX, que se consolidó hasta la segunda mitad del siglo XX. Ahora bien ¿qué significa para nosotros, los nacidos en los 80’s, el alba del nuevo siglo? Ciertamente entendemos que nuestra ascendencia histórica es impresionante, pero en el fondo nos resulta ajena. Este cambio en la mentalidad, que es a la vez un cambio en la cultura ¿en qué medida se lo debemos al modelo económico actual?
Estamos muy lejos de la modernidad originaria, muy lejos de Hobbes, de la Ilustración de Montesquieu, de Voltaire y de Rousseau; no somos ya hijos de la Razón y tampoco creemos en el poder ilimitado del hombre sobre la naturaleza; mucho menos creemos en el papel del Estado ni el derecho constitucional; y desconocemos aquella idea de una sociedad siempre en continuo movimiento hacia el progreso.

Somos extraños a la tortuosa sucesión de poder entre Iglesia y Estado; ya que a nosotros nos tocó la pugna entre Estado y Mercado. Con todo, llegamos ya hacia los últimos capítulos aunque conocemos la crónica pormenorizada de esa transición. Nuestra crisis es la del capitalismo; una crisis social provocada por las profundas desigualdades que éste ha traído consigo; y por un enfrentamiento con la naturaleza.

En el curso de la segunda mitad del siglo –dice Lipovetsky-, la lógica del consumo de masas disuelve el universo de las homilías moralizadoras, ha erradicado los imperativos rigoristas y engendra una cultura en la que la felicidad predomina sobre el mandato moral, los placeres sobre la prohibición, la seducción sobre la obligación… Se ha edificado una nueva civilización, que ya no se dedica a vencer el deseo, sino a exacerbarlo y desculpabilizarlo.

Asimismo, somos la generación que se ha topado con la problemática de los límites. Fenómeno ya esbozado por Malthus, pero que hasta hoy cobra una dimensión real. Debido, entre otras cosas, a la superpoblación y al hecho fehaciente de que los recursos del planeta no son suficientes para satisfacer una demanda ilimitada por parte del modo de producción. Y aunque se ha señalado que una posible respuesta al problema, es la reducción en el consumo, lo cierto es que ello no basta, puesto que también existen limitaciones con respecto a la degradación y asimilación de los deshechos; se produce más rápido de lo que se puede reincorporar.

Entonces, de seguir con el mismo modelo –que seguramente así será- nuestro siglo XXI, será el que alcance en límite en el crecimiento. Aunado a ello, hemos constatado que la salida de emergencia llamada, Desarrollo sostenible, ha sido inhabilitada por una negligente ceguera ante los problemas. Ello significa que nuestro pensamiento ha sido moldeado para exprimir a la ya desacralizada naturaleza y transformarla para satisfacer nuestras casi infinitas necesidades subjetivas sin importar el costo que esto implique.

Inmersos en un nuevo paradigma, nuestras tradiciones han cambiado; ahora “emancipados” del control del Estado y entregados al Mercado divinizado, tenemos fe ciega en que el vertiginoso avance de las tecnologías terminará por extender esos límites.

Dicho sea de paso, este contexto es, en gran medida, el resultado de dos acontecimientos que tuvieron lugar hacia el final del siglo XX: por un lado las dos guerras y el proceso de posguerra; y por el otro, los fundamentos teóricos establecidos por la Escuela de Chicago.

Posteriormente, con el fin de la guerra fría y la conversión hacia un mundo unipolar; aparece el espejismo del “fin de la historia”; un mundo encaminado sólo hacia el progreso. Pero ¡oh decepción!, Adorno y Horkheimer vieron venir la “maldición del progreso constante”. En ese sentido, el fin del siglo XX es el punto de quiebre para configurar el cambio en la forma de pensar de la sociedad contemporánea, transformándonos de ciudadanos a consumidores.

Por ello, si hay que concluir sobre si este cambio en la tradición, y por ende en la identidad, tiene repercusiones significativas en la cultura, podríamos responder afirmativamente; una de ellas, es el conformismo pusilánime, causado por la derrota de la sociedad en su búsqueda de derechos sociales justos, en razón de la “libertad” de elegir de las “oportunidades” que ofrece –¿o impone?- el nuevo modelo económico.

20090721

ENSAYO: Globalización VS Responsabilidad

Por Miguel Alejandro Guerra

Sin duda la creciente crisis mundial ha llevado necesariamente a revisar el entramado de la globalización económica. El sistema que durante años dio enormes beneficios a los capitales especulativos que se movían sin ninguna regulación o pasaporte alrededor del mundo[1] terminó por agotarse. Estos no son controlados por gobierno nacional o instancia internacional alguna. Creando su propia jurisdicción, mofándose de los intereses colectivos y de las necesidades sociales de los pueblos; promueven, en su irresponsabilidad misma, catástrofes que generalmente afectan a una nación tras otra. La historia del siglo pasado nos lo demuestra y la actual crisis financiera mundial lo afirma: como ya sabemos una tras otra, las crisis internas de naciones grandes y pequeñas -México o Malasia, Indonesia o Tailandia, Japón o Corea- afectan con rapidez creciente a las economías, grandes o pequeñas, del resto del mundo. Un país puede tener el gobierno más excelente y democrático, pero un error financiero en otro país pequeño o una crisis de la eficiencia en un país grande puede echar abajo la salud interna de cualquier nación.

“Los defensores del discurso globalizador Como Jagdish Bhagwati, el distinguido defensor del libre comercio, y Fred Bergsten, director del Instituto Peterson de Economía Internacional, institución adalid de la globalización, comentan que no debemos preocuparnos ya que gracias al libre juego de las fuerzas del mercado, se acabará arreglando todo” (Rodrik, 2008, oct.). La verdad es que la globalización es un hecho y sería necio oponerse a ella en principio. Lo que sí estamos obligados a hacer es someterla a un análisis crítico.

Un punto importante de la globalización económica son los paraísos fiscales. Según el documento que acompaña al Proyecto de ley titulado Stop Tax Haven Abuse Act[2] contra los llamados centros financieros off shore y sus usuarios estadounidenses, laborado en el 2006 por los senadores Levin, Coleman y Obama, se señala que tan sólo en la unión americana, la nación más poderosa del mundo, se evadieron en un año 100 mil millones de dólares (Mergier, 2008, nov. 18).

El senador demócrata Carl Levin advertía ya desde entonces: "Con un déficit fiscal de 345 mil millones de dólares y un déficit presupuestario de 248 mil millones de dólares, no se podía tolerar una perdida de 100 mil millones de dólares cada año en las finanzas publicas” (Mergier, 2008, nov. 18)

¿Qué pasó con este proyecto? Fue olvidado pues molestó a muchos miembros influyentes y defensores del discurso económico global de la administración Bush; en particular al secretario del Tesoro, Henry Paulson–, además de generar tensiones diplomáticas con varios de los países aludidos.

Como podemos observar existen personalidades de peso articulando la permanencia de la desregulación de los capitales especulativos. Esto quedó claro cuando el pasado 21 de octubre se reunieron en parís, a iniciativa de Francia y Alemania, los secretarios de finanzas de 17 de los 30 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Destacando las ausencias de Estados Unidos, Suiza, Austria, Luxemburgo y Liechtenstein. La explicación de esto es clara. El foro tenía la finalidad de elaborar nuevas estrategias de lucha contra los paraísos fiscales.

Pero esto no es nuevo: después de las crisis financieras y económicas que estallaron en los años noventa se comenzó a tener una verdadera preocupación por el tema, no obstante Christian Chavagneux, experto francés[3], menciona: "Desafortunadamente todo se paralizó con la llegada de George W. Bush al poder en Estados Unidos. La Casa Blanca impuso un nuevo giro a la política de la OCDE. El 10 de mayo de 2001, Paul O'Neil, entonces secretario del Tesoro, proclamó: “Estados Unidos no apoya los esfuerzos desplegados para dictar a los países cuáles deben ser sus tasas de impuestos o su sistema fiscal y tampoco participará en iniciativas para armonizar los sistemas fiscales”[4] (Chavagneux & Palan, 2008, p. 165).

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), existirían actualmente 72 centros financieros off shore en el mundo; La ONG estadounidense Tax Justice Network estima que el monto de la evasión fiscal anual en el mundo alcanzaría 255 mil millones de dólares y explica Chavagneux: “está comprobado que 50% de los flujos financieros mundiales transitan por paraísos fiscales. La mitad de los préstamos internacionales proviene de entidades bancarias instaladas en esos territorios y la mitad de los depósitos internacionales se dirige hacia entidades situadas en esas plazas financieras. Más grave aún: la tercera parte de la inversión directa extranjera de las trasnacionales acaba en los paraísos fiscales” (Chavagneux & Palan, 2008, p. 231).


La reciente crisis deja al descubierto la ineficiencia del mercado económico global pues aún cuando el capitalismo japonés, el europeo y aun el norteamericano poseen frenos, equilibrios, sanciones y capítulos sociales más amplios que los del resto del mundo, además de poseer empresarios y líderes políticos influyentes, no pudieron detener una inminente crisis, la cual, por consecuencia, también arrastra al mundo entero. Sin duda la economía global está fallando. Hablamos de frenar el privilegio otorgado al capital especulativo sobre el capital productivo. En 1970, el ochenta por ciento del movimiento de capitales en el mundo era de orden productivo y sólo el veinte por ciento restante, especulativo. Hoy, los porcentajes se han invertido: el ochenta por ciento de los tres mil millones de dólares que circulan diariamente -basta oprimir un botón- por el planeta no crean trabajo, ni educación, ni riqueza (Fuentes, 2004, p. 145). Son un monstruoso juego que desestabiliza las monedas nacionales, convierte su globalidad misma en contagioso efecto de dominó y plantea centralmente el problema del destino de la soberanía nacional en el mundo de la globalización.


Ahora podemos comprender un poco el porqué de la creciente crisis mundial. El tema de los paraísos fiscales es apenas la punta del iceberg. El mundo comienza a pagar la irresponsabilidad de unos cuantos. Probablemente los tiempos de estabilidad económica se han terminado para darle paso a una interminable época de crisis, las cuales también se han convertido en transnacionales. Tal y como menciona Osfabel en su primer artículo de esta publicación: “En realidad, El Apocalipsis no hace falta esperarlo, ha llegado.” Y efectivamente es así. Qué nos puede esperar en un mundo donde el valor del dinero es el único valor individual; en un lugar dónde nunca se es lo suficientemente rico; en una aldea mundial dónde la productividad se prolonga indefinidamente sin ninguna meta, salvo la avaricia.


Estamos viviendo no una restructuración de la responsabilidad financiera; tampoco del manejo responsable de la globalización. La era de hipocresía y desvergüenza ha llegado; en cuanto las cosas vuelvan a tomar su curso volveremos a caer en los mismos errores. Después de todo, la época es cínica y sabe que los nuevos valores tienen las piernas cortas. Interés, proximidad al ciudadano, aseguramiento de la paz, calidad de vida, conciencia de responsabilidad, conciencia ecologista…algo no marcha bien. Se puede esperar. En el fondo el cinismo espera agazapado a que pase esta ola de charlatanería y las cosas inicien su curso. (Sloterdijk P. 1989:13).


Pensemos: Si la ética se ha puesto de moda entonces habría que comenzar a preocuparnos verdaderamente…

[1] Sólo por mencionar un ejemplo: "El banco estadounidense Bear Stearns quebró en marzo pasado porque sus fondos especulativos registrados en las Islas Caimán y en Dublín tomaron riesgos aberrantes. De igual manera el banco británico de negocios Nothern Rock, el primero en ser nacionalizado por el primer ministro inglés Gordon Brown, había escondido la mayor parte de su deuda en una de sus sucursales registrada como asociación caritativa en la Isla de Jersey.
[2] El Stop Tax Haven Abuse Act, de 68 páginas, es un verdadero arsenal jurídico contra el fraude fiscal. Incluye además una lista negra de 34 países calificados como "jurisdicciones secretas extraterritoriales" en los que, según el Servicio Fiscal de Estados Unidos, se encuentran la mayor parte de esos 100 mil millones de dólares. Entre los países mencionados, siete pertenecen a la Unión Europea (UE): Luxemburgo, Liech-tenstein, Chipre, Gibraltar, Malta, los Países Bajos y Letonia. En la lista está también Suiza así como paraísos fiscales pertenecientes a la Corona Británica. Es el caso de las Islas Anguilas, las Islas Caimán, las Islas Vírgenes británicas o las Islas Turcas y Caicos. También dependen del Reino Unido otros centros financieros off shore, como las islas anglonormandas de Jersey, Guernsey, Alderney, Sacks, ubicadas en el Canal de la Mancha; así como la isla de Man, que se encuentra en el Mar de Irlanda. Destacan además Costa Rica, Panamá, Belice, Singapur y Hong Kong.
[3] Jefe de redacción de la revista francesa trimestral L'Economie Politique y jefe de redacción adjunto de la publicación mensual Alternatives Economiques, Chavagneux es además investigador del Centro para la Política Económica Global de la Universidad de Sussex (Gran Bretaña).
[4] Dentro de la administración de w. Bush se Crearon la International Tax Investment Organization, apoyada por los sectores más conservadores de Estados Unidos. Entre ellos se encontraba el poderoso Centro para la Libertad y la Prosperidad. De esa alianza nació la Coalición para la Competitividad Fiscal, un enérgico grupo de cabildeo cuyo activismo en el Capitolio permitió que los paraísos fiscales siguieran prosperando.

Chavagneux, C & Palan, R. (2008) Los paraísos fiscales. México: FCE
Aergier, A. (2008, noviembre 18). "Los paraísos fiscales: intrincado desafío.” en Proceso. P. 25
Fuentes, Carlos (2004). Carlos fuentes habla desde “El País”. España: trillas.
Rodrik, D. (2008) ¿Crisis de la globalización? Globalización de CLASESS. D3E. (S/I)

GUIÓN: Un momento más en la Alameda

1.- Ext. Alameda central. Tarde

(P. Abierto)

3:40 pasado meridiano. Aurelio camina bajo la sombra de un eucalipto verde y grande. Él un tipo famélico y lánguido, un arquetipo de embarnecimiento escuálido, acabado por los años que pasan por la piel y los cabellos, los ojos y el corazón. A punto de parecer un abuelito que no espera al gallo de la mañana; levantándose desde temprano, a la hora que se le da la gana.

El ladrido de un perro es escuchado bajo el sol casi sol de la Ciudad de México, un gemido parecido al de las animas que penan en las penumbras librando por un momento el ruido urbano. Aurelio ha logrado sentarse en una banca de la concurrida Alameda Central.

Desde la copa de un árbol que está junto al kiosco, justo frente de la banca donde se encuentra sentado, un ave casi negra pigmento murciélago, coloración adquirida del smog puro corazón de la metrópoli gris piel de bronce, despega. Cabeza de triángulo, alas extendidas para poder planear con certera belleza, patas encogidas, un auténtico diseño natural de aeronáutica.

Mientras aterriza una mujer pasa al lado del estanquillo de elotes asados que a su vez están muy cerca de las fosas nasales del viejo; eufórica, tal vez por el trabajo, la mujer que tiene cara de que se llama Ana, toca las pupilas de Aurelio. Surge de pronto un pensamiento estimulador para él: la imagina en paños menores, seduciéndola con la mirada, induciéndola cada vez más de prisa a cometer el pecado original, pareciera seguir la anticonstitución del buen comportamiento. Pagando la cuota senil, cree estar cometiendo adulterio. Mueve su mano izquierda donde se encuentra su reloj quitando la siniestra de la mano diestra, en ese instante algo cae a causa del movimiento: un crucifijo roto. El ave ha aterrizado.

corte a :

Negros

2.- Ext. Alameda central. Tarde

(P. Plano) (Rostro del Organillero)

El organillero fisgón, con ganas y degolla al gallo; Aurelio, casi se agasaja, sin angustia la migaja desgaja, sigue mirando: un momento descriptivo y cotidiano del que se es parte.

Secuencia de créditos.








20090720

CUENTO: Héroe

-Hoy sí, seguro que sí.

Me tiene sin cuidado si los vecinos hablan de mí. Son unos imbéciles. Por fortuna entre yo y ellos hay una pared, suficientemente gruesa para alejar sus gritos, su inmundicia y sus miradas. Definitivamente no sirve para nada la gente. No, no hace falta, lo tengo todo, bueno, casi todo. Si no fuera por ese idiota doctorcito queriendo dárselas de muy sabio, con sus consejitos y su peinadito de boy scout. No hace falta que un pelele al que le queda la bata grande, venga a decirme cómo debo sentirme. Después de todo, sigo vivo ¿no? Si fuera tan urgente, inclusive necesario, yo lo sabría.

-¡Al carajo contigo! ¡Maldita sea!

[Su brazo se mueve con violencia en la oscuridad, un bastón que estaba reclinado contra la pared golpea la puerta y queda tendido ahí, en el suelo. Se percibe una respiración cansada y una extremidad temblorosa que apenas sobresale entre las sábanas.]

Pero bueno, con tal de regresar después y poder dormir el resto del día, ya sin sus palabritas brincándome en la cabeza: que venga a verme, que lo reviso sin costo, que las pastillitas, que la que se cayó por asomarse. Sólo descansar mañana, y pasado, y el resto de mis días. Eso sí sería magnífico, no como esta jodida mañana. Venga a verme. Quién se cree. No vine a romperme la espalda para que un niño me diga lo que debo hacer. Un niño. Antes sí que éramos hombres. Tantos muertos y ni una sola bala disparada. Bachimba. Sólo al idiota de Orozco se le pudo ocurrir meterse ahí. Quedaron en bandeja de plata… flojitos, flojitos. Los uniformes. El dedo que dirigía el fuego de la metralla. Malditos alzados, pero en realidad no me importaba su causa. Mis medallas, cada una ganada a pulso. Y ahora me dicen que si la recetita, que si los chochitos, que ya no se embriague, padre. ¡Padre! ¡sólo eso me faltaba¡ Y me decían que mi esposa y mis hijos iban a estar orgullosos, y mis tierras, y que el presidente me iba a recibir en persona. Pero llegué y nada. Que tus hijos son unos traidores y que hubieras visto que ni puso resistencia, que casi ni gimió, y es mejor que te calles. Y después vino la pensión y este cuarto, que al menos me sirve para mantenerme separado de esos idiotas. ¡Y nada más que ese mocoso se atreva a pasar otra vez por mi puerta y le doy un bastonazo justo en la cabeza!

[Su mirada absorta, fija en una piper 8mm pendiente en la pared, con la cacha en buen estado pero podrida por dentro. A un lado, fotografías colgadas de marcos parecidos a patíbulos, cada una con sus cuatro aristas como alfileres sujetando al tiempo, clavándolo ahí, tapizando la habitación. Imágenes cercenadas que, aún después de verlas rodar por el suelo, se sienten parte del cuerpo.]

Pero, qué se le va a hacer. Hay que ir para poder regresar y dormir como Dios manda. ¡Como Dios manda¡ otro que se las da de muy sabio y se la vive ordenando. Bueno, al menos este tiene más experiencia que yo.

[El torso cubierto con una camisa arrugada y las piernas, pálidas y enjutas, con un pantalón marrón. Todo su cuerpo estremeciéndose comenzó la lucha, con movimientos pesados, para llegar a la orilla de la cama y poder sentarse.]

Malditas bestias. Pero algún día mi bastón..., algún día sus cabezas... y algún día, ya tranquilo, dormir. Idiota bastón. Idiota puerta. Idiota niño e idiotas los de Bachimba. Pero bueno, al menos ellos, tirados sobre las piedras, no se preocupan por su doctor. Los sacaron de sus pueblos, otros huyeron de la cárcel, otros tenían ganas de matar indios, los más suertudos sólo estaban ahí, sin hacer preguntas y sin ser interrogados. Me llamaron afortunado porque regresé, me dijeron que mas vidas que un gato, que la mala hierba, que el héroe. Afortunado de verdad el que no se alcanzó a agacharse y sólo quedó tendido sin saber nada más, o el que vio al otro caer y por estar de mirón le pegaron un tiro. Uno, quizá dos en medio de la cabeza. Y después la victoria con las mejillas encendidas y la falda levantada. La mano en la botella. El sonido del tren y en un segundo todo enmudeció. Despertar en un hospital de quinta. ¿Y el héroe? Los héroes no están mutilados ni arrastran una pierna, sin embargo fui el único sobreviviente. Tantas victorias, tantos muertos, una medalla por Dios sabe qué estupidez. Condenado a vivir con un brazo, y una pierna estéril, mientras que el nombre en alto del que hace la revolución detrás de un escritorio.

[Sus ojos se postraron en el bastón tendido en el suelo, y sabiendo que era necesario apoyarse en su miembro de madera, extendió el pie derecho en busca del suelo mientras que movía el izquierdo ayudado por su mano. Al tocar la fría superficie, provino, en un instante, un lacerante cosquilleo que trepó por sus tobillos hasta cubrir toda la pierna. Cayó tendido al suelo, golpeando pesadamente todo su cuerpo contra la loza fría permaneciendo con los ojos cerrados.]

ia ia no se te lo juro lo juro. se lo llevaron toditito no me dejaron ni una bendita gallina e todo no se los niños habían salido dios mediante no se y tanto fregarse uno no se no vayas que el señor se vaiga a enojar namas que juntemos unos centavitos y veras como nos largamos no vayas estate aqui silencito namas calladito no te vaigan a pegar de nuevo

[La sensación de la pierna regresaba dolorosamente arañándolo todo a su paso. En un impulso automático su cuerpo buscó levantarse apoyando sus dos manos sobre el suelo, pero su otro brazo, ese absurdo pedazo de carne jamás toco la superficie y el peso del cuerpo lo volvió a derrumbar, estrellándose nuevamente.]

solo apunta y dispara asi no no seas guaje la colocas sobre tu hombro y listo el bulto al otro lado cae redondito no te preocupes dos o tres tiros y fin del problema si se traba recoges la del matado de junto muy bien ya viste que bonito es cuestión de maña mira tu ni te preocupes por las tierras esas una o dos temporadas por aqui con nosotros y no con esos indios sin ofender y veras como te regresan todo

-Maldito bastón, malditos niños, maldito suelo, y este frío…

[Cómo si a cada instante perdiera un poco más de su cuerpo, buscó levantarse, así que apoyándose en su brazo arrastró su pecho sobre el suelo, reptando en un movimiento rítmico apoyando el brazo derecho hacia delante haciendo palanca con el codo, movía su pierna izquierda y el muñón por inercia se agitaba en el aire. De esta manera logró llegar a la puerta y tendiéndose boca arriba, sujetando el bastón, y tensando sus casi inexistentes músculos logró pararse y caminar torpemente hasta una silla cercana.]

-¡Ya te dije, idiota, si te acercas una vez más te parto a la mitad!
Qué necesidad tengo yo de soportar a ese imberbe. Pero sólo que se acerque, abro esa jodida puerta y verás.

-¡Ya verás!

Pero claro que verás. Qué necesidad viviendo yo donde vivía. ¡Y ese doctor! Sí tan sólo supiera todo lo que me debe, lo que todos me deben. Si supieran quién soy. Me dijeron que era excelente, que inspiraba a los soldados, que era un héroe, y que mi familia no debería preocuparse más, que me darían una casa en la capital.

[Ya disminuido el dolor, se acercó a la mesa en donde se encontraba una camisa del mismo color que la que traía, sucia del pecho, un pantalón marrón y un par de zapatos. Colocando el bastón sobre la mesa para disponer de su mano, se quitó su ropa y la puso sobre el mueble. Tiró los otros pantalones limpios al piso y metió sus débiles piernas ayudadas de su mano, haciendo un acto de equilibrismo. La camisa era más difícil de colocar, pero no tanto como los zapatos, sin embargo, no imposible. Ponérsela no costaba tanto como abotonarla, ya que el muñón debía sujetarla retorciéndose como un animal herido.]

Antes de que regresen a sus hogares estos valientes soldados deben saber que la batalla fue dura pero, gracias a ustedes y sólo a ustedes obtuvimos la victoria. Tantos héroes y hermanos caídos dejaron su vida en el campo, bajo la providencia que nos sostiene, y ustedes, los más valientes, han ganados el camino a casa, a reencontrarse con sus mujeres e hijos y vivir junto a ellos una larga vida. Son héroes, lo han ganado.

[Frente a la puerta, de espalda a su habitación, sujetando la perilla, vuelve a escuchar los mismos pasos que impertinentemente se acercan corriendo para después alejarse con impunidad.]

-¡Eso es todo! Por fin hoy te romperé la cabeza, maldito mocoso.

[Entreabrió la puerta y sujetó el bastón en alto esperando asestar un golpe mientras se asomaba para ver al intruso, pero el pasillo estaba vacío, desierto e infinito, prolongándose en la oscuridad, sin embargo, sumergido en la sombra sabía que él se encontraba. Esperando. La penumbra se prolongaba hasta lo indefinible y cerró la puerta regresando en un instante a la cama.]

-De seguro que ahí está, de seguro regresa, y aunque tenga que esperar todo el día acabaré con él. Después de todo la cita puede esperar. Pero mañana sí, seguro que sí.

ENSAYO: Cultura y Globalización (I de II)


¿Hasta qué punto un proceso económico puede influir en la transformación cultural de una sociedad?


Primero que nada, hace falta resaltar la diferencia entre cultura y tradición, ya que si bien la primera está conformada por el conjunto de modos de vida creados, aprendidos y transmitidos de una generación a otra entre los miembros de una sociedad particular, la segunda vendría a ser no sólo ese conjunto de modos de vida, sino también su invención.


Para Anthony Giddens la idea actual de Tradición es en sí una creación de la Modernidad. Todas ellas son invenciones del ser humano que, consciente o inconscientemente, han sido creadas para legitimar el poder. Y que además, tienen la capacidad de ser modificadas, reinventadas o intercambiadas según sea necesario.


Por tanto, es erróneo pensar que el concepto de Tradición está estrictamente relacionado con una antigüedad milenaria, con algún símbolo religioso, el dogma o con la ignorancia, tal y como lo hicieron en su momento los Ilustrados.


Ahora bien, puesto que algunas tradiciones son de reciente invención, queda claro que no es su duración en el tiempo ni su propagación geográfica lo que las convierte en un fenómeno cultural tan importante. El punto medular es el ritual y su repetición; así como el hecho de que deben ser practicadas dentro de una colectividad, de lo contrario pierden validez y se convierten sólo en un hábito. Por ello es que están sujetas a vigilancia por parte de los guardianes de la tradición, quienes son los únicos capacitados para indicar el modo de construcción del ritual y sus posibles interpretaciones.


Para Giddens, este proceso modificador de la tradición, la Globalización, ha ocasionado dos reacciones: por un lado el Cosmopolitismo –que también se ha llamado norteamericanización- y por el otro el Fundamentalismo, ambos enfrentados entre sí. El primero ha drenando la tradición de su contenido sagrado y se ha encargado de comercializarlo –ora en forma en souvenirs ora en kitsch.


Contrario a lo que podría pensarse el surgimiento del Fundamentalismo – que no es sinónimo de Fanatismo- surge en oposición al Cosmopolitismo. Se trata de “una Tradición asediada”, y aunque parece ser la antítesis de la globalización, se trata más bien de una reacción a la desacralización que provoca.


Y aunque es claro que el Cosmopolitismo va ganando esta confrontación, cabe destacar que éste tiene a su favor un arsenal de recursos para promoverse: los media y las nuevas tecnologías. Como señala Tom Friedman, es un hecho que los medios de comunicación norteamericanos son los que más influencia tiene a nivel mundial; el Internet, películas, noticias, series televisivas y los anuncios de las grandes marcas son principalmente de procedencia norteamericana. Asimismo, la abrumadora mayoría de las telecomunicaciones operan en idioma inglés.


De la misma forma, la desregulación y privatización de los medios es lo que ha permitido que el vertiginoso desarrollo tecnológico haya accedido a los hogares. Eventualmente, es en este punto que aparece una paradoja: si bien la tecnología es una herramienta para insertar nuevas tradiciones, serán los contenidos quienes finalmente acaparen el papel principal. Serán ellos quienes moldeen las nuevas formas de actuar, quienes puedan sacralizar o desacralizar.


Ahora bien, como dice De la Dehesa, la pregunta lógica que se plantea a continuación es ¿Acaso este proceso va a terminar eliminando las tradiciones y por tanto, las culturas nacionales, regionales o locales del resto del mundo?


Aunque hasta cierto punto podemos afirmar que el proceso globalizador ha modificado, en mayor o menor medida, algunas tradiciones tanto del mundo occidental como del mundo occidentalizado y que por ello también habrá modificado la cultura de dichos lugares, debemos aceptar el hecho de que sólo una mínima parte de la población mundial goza de los beneficios plenos de la globalización; y que un porcentaje sólo un poco mayor –mas no la mayoría-, vivimos en un mundo aparentemente “occidentalizado”. A juicio de Samuel Huntington aquí en Occidente –su occidente- nos creemos que el mundo está más influenciado por nuestra cultura de lo que realmente está, “salvo una élite relativamente pequeña, el resto del mundo ignora u odia la cultura occidental”.


Creemos que McWorld ha permeado al mundo. En consecuencia, sólo ciertos rasgos han cambiado, es decir, que hay un cierto nivel de modificación cultural, pero éste sigue siendo mínimo.


Ésta es la postura de Samuel Huntington, quien estima que la principal fuente de conflicto en este nuevo mundo no será ideológica o económica sino que el factor dominante será el cultural.


Por otro lado, cabe señalar que aunque el proceso globalizador no es en sí un “modificador” de la cultura, puesto que su área de acción está fundamentalmente en el terreno económico, las repercusiones sí llegan al terreno cultural, o al menos así son percibidas por la población, quienes ven que los estándares norteamericanos están invadiendo su cultura y como se dijo antes reaccionan tratando de evitar dicha “invasión”.


Lo que es indudable es que aunque la cultura globalizadora y los media puedan modificar hasta cierto punto la mentalidad y ciertos rasgos culturales, resulta quimérico pensar que es posible llevar adelante una homogenización de las sociedades; puesto que si consideramos que la cultura es la sustentación de la identidad, colectiva o individual, ésta parte difícilmente puede estandarizarse.